Nunca dejo de viajar

Tras dos años y medio viajando por el continente americano sobre una bicicleta he vuelto al calor de un hogar. A través de mi blog Fisterrabicicleta.com sois muchos los que me acompañasteis en esta aventura y que ahora, expectantes por más, me preguntáis hacia donde van a ir dirigidos mis pasos.

Desde hace unas semanas duermo siempre en un maravilloso rincón del Pirineo, mis días de nómada se congelan en el tiempo momentáneamente para saborear otra forma de vivir, un nuevo camino que sin duda busca también sonreír. Tatacoa sigue conmigo y ahora Nhèu la acompaña, juntos seguimos explorando los valles que nos rodean y es que, a pesar de todo, nunca dejaré de viajar.

Mi amigo Tato se ha ido esta mañana con la nieve crujiendo bajo sus pies y con la discreta sensibilidad que le caracterizan me ha dejado un pequeño clip guardado en el ordenador. Una historia contada a través de su cámara directa al corazón, un video tan exquisitamente sutil que no puedo dejar de ver una y otra vez.  

Después de dos años y medio viajando en bicicleta por el continente Americano he regresado al calor de un hogar. Una agradable sensación de libertad que me deja seguir adelante en mi afán por sonreír y explorar. 
Mi amigo Carlos de la Rosa me ha venido a visitar un fin de semana, y a través de este video cuenta mi historia con una maravillosa sensibilidad.

Una historia de amor

Saliendo del pueblo camino a las montañas me crucé con un perro que vino a olisquearme.

10 minutos después, cuando me adentraba en el bosque por un pedregoso camino, escucho el sonido de un cascabel acercarse por detrás. Era Pelut, el perro que había visto antes.

Sin ni siquiera levantar su nariz hacia mí se pone a mi lado a caminar. Juntos hemos recorrido las montañas envueltos por el viento a lo largo del dia. Cuando las avalanchas han cortado el camino y tengo que caminar con la bici sobre los hombros, él me espera, y cuando una bajada me hace disfrutar brincando por las piedras, le espero yo a él.

Me mira extrañado cuando me paro para sacar una foto, pero después de unas pocas cuando ve que me pongo delante la mochila, se tumba y espera paciente a que saque las fotos que quiera.

Una vez en casa ha venido la dueña a buscarlo, y antes de irse, ha venido a meter su cabeza entre mis piernas por ultima vez.

Volver a España

Regresar a España después de dos años y medio viviendo sobre una bicicleta me asustaba, y a quien no, es difícil comenzar un viaje pero más difícil puede convertirse regresar.

Con el paso de los meses me sentía más convencido de tomar una decisión, necesitaba sentir el calor de un hogar con cuatro paredes y techo. Cosas tan simples como cocinar o beber una copa de vino en compañía de amigos se convirtieron en necesidades primordiales frente a la libertad que sentí durante todo este tiempo recorriendo parte del planeta con mis piernas.

Me enfrentaba a una nueva aventura, y eso siempre me emociona.

Tomé la decisión con Bea de no huir, por encima de todo y a pesar de nuestro regreso, de nuestras eternas compañeras de viaje, las montañas. Decidimos elegir un lugar donde comenzar, y recorriendo de nuevo el país que nos vio crecer nos enamoramos de un maravilloso rincón para vivir, los Pirineos.