Una historia de amor

Saliendo del pueblo camino a las montañas me crucé con un perro que vino a olisquearme.

10 minutos después, cuando me adentraba en el bosque por un pedregoso camino, escucho el sonido de un cascabel acercarse por detrás. Era Pelut, el perro que había visto antes.

Sin ni siquiera levantar su nariz hacia mí se pone a mi lado a caminar. Juntos hemos recorrido las montañas envueltos por el viento a lo largo del dia. Cuando las avalanchas han cortado el camino y tengo que caminar con la bici sobre los hombros, él me espera, y cuando una bajada me hace disfrutar brincando por las piedras, le espero yo a él.

Me mira extrañado cuando me paro para sacar una foto, pero después de unas pocas cuando ve que me pongo delante la mochila, se tumba y espera paciente a que saque las fotos que quiera.

Una vez en casa ha venido la dueña a buscarlo, y antes de irse, ha venido a meter su cabeza entre mis piernas por ultima vez.