Pandear

Dícese de las tardes lluviosas donde las nubes abrazan los bosques y las piedras se tornan oscuras. Un laberinto de caminos perdidos que llegan a los rincones más bellos de estas montañas que arropan nuestro hogar. El run run del Panda surca las embarradas rodadas de pistas forestales con la historia que solo el paso de los años te regala, y en ocasiones la nieve, celosa de tanta belleza, cubre con suave manto mullido hasta la más pequeña piedra del valle.

Entonces me asomo a la ventana y digo, hoy es un buen día para Pandear.